ESCUDO DE LA ORDEN DE LA MERCED
El escudo de la Merced es, sin duda, el elemento identificador más característico de la Orden. Allá por donde han pasado los mercedarios aparece, de una u otra forma, el escudo como signo de presencia mercedaria. Hay multitud de formas y expresiones artísticas del escudo, dependiendo del momento en que los artistas lo han diseñado, pero en todos aparecen los elementos más significativos que lo componen:
Las Barras : Cuatro barras rojas sobre fondo de oro. Ocupan la parte inferior del escudo. Son las barras de la corona de Aragón, símbolo de la lanza del caballero. El Rey Jaime I, entusiasta colaborador de la Orden de la Merced, presente en su fundación en la catedral de Barcelona el día 10 de agosto de 1218, regala a la Orden su escudo como expresión de su apoyo a la obra redentora. El escudo se convierte así en pasaporte real más allá de las fronteras a la hora de ir a las redenciones y mostrar credenciales de autoridad. La merced es, además de una misión religiosa, una tarea social necesaria.
La Cruz: de plata, sobre fondo rojo. Ocupa la parte superior del escudo. Símbolo de Jesucristo, Rey de Reyes, por eso va colocada en el puesto principal. Representa la decisión de la Iglesia de apoyar la labor redentora de Pedro Nolasco en el momento de su fundación. Es la cruz de la catedral de Barcelona que el obispo de entonces, Berenguer de Palou, regala a la Orden como expresión de su apoyo a la obra redentora de Pedro Nolasco y de su familia religiosa.
La corona: Concesión del rey Jaime I, rey de Aragón. Simboliza en los escudos, la realeza de las armas que llevan, el honor, el valor, heroísmo. Es la mayor distinción de los escudos.
Este escudo además, está formado por los dos colores más nobles de la heráldica, y por el color más hermoso de los blasones: El oro que significa benignidad (amabilidad, ternura, compasión, bondad) y nobleza; la plata, que significa inocencia y pureza y el rojo significa amor, valor y coraje.
Significado religioso
El escudo de la Merced se coloca sobre el pecho de los que deben ejercer la caridad en grado heroico. La mayor importancia en el sentido cristiano se lo da la cruz. Así lo dejó dicho el rey Jaime al confirmar el escudo para que perpetuamente llevasen la cruz de plata sobre las armas de Aragón en honor del Señor. Quienes lo portan han contraído delante de Dios el solemne compromiso de ser redentores de almas, llegando para ello hasta la voluntaria entrega de la propia vida si fuese necesario, para imitar a Cristo ("nadie tiene amor más grande que el que da la vida por los amigos"). La Santísima Virgen en su advocación de la Merced fue nombrada madre y fundadora de la Orden y las imágenes tienen este escudo en su pecho.